I’m in Love Viernes – Reseña

Viernes CabViernes es un magnífico placer onanista para los que disfrutan de pasarlo bien en solitario.

Cualquiera que ande un poco al día sobre diseñadores de juegos de tablero sabe que Friedemann Friese es uno de los que hay que seguir. Te guste o no cada juego que saca (y al menos son tres al año) es digno de prestarle atención para saber si el que cae es de los buenos.

Desde mi perspectiva Friese da una de cal y otra de arena. Algunos de sus juegos son un plomazo y otros dan en la diana. Sin embargo, todos tratan de innovar y buscarle una vuelta más de tuerca a mecánicas super explotadas. Ser valiente es lo que tiene: a veces te pasas de rosca. Cuando has hecho más de 30 juegos es bastante fácil que una gran cantidad sean mediocres. Lo bueno de Friese es que, como pasa con Reiner Knizia, incluso sus juegos malos son sólidos.

Aunque aún no me he vuelto a encontrar un juego de Friese tan bueno como Alta Tensión, su obra maestra pese a que cuenta con muchos detractores, en su innumerable producción de juegos pequeños se encuentran joyitas como Felix, el gato en el saco, la trilogía de Fast Forward, Fable Fruit y, mi preferido, Viernes.

Viernes es un juego de construcción de mazos en solitario bastante peculiar. Toma pegado el tema de Robinson Crusoe para dejarnos en una isla desierta en donde tendremos que ir montándonos un buen mazo para enfrentar al peligro final que viene en forma de barco pirata y que a su vez servirá para huir de la isla. Al comienzo de cada partida elegimos al azar entre diez cartas de piratas y la colocaos boca abajo por lo que hasta la fase final no sabemos cómo va a ser el peligro exactamente. Ahí está el punto de rejugabilidad.

Como buen solitario la dificultad es elevada. Cuenta con 4 niveles de dificultad y el ya 1 es difícil; cuesta pero se puede vencer en cuanto uno pilla cómo organizarse en mesa con las cartas. El nivel 4 es bastante dificil.

Viernes es un juego que trata de que construyas un mazo de combo para superar las crisis que se te vienen encima. Es rápido y las percepción subjetiva de duración es breve, sin embargo una partida media va a ir entre los 20 minutos y la media hora.

El loop del juego es simple. Robas tu mano inicial y sacas una carta de peligro. En las cartas de peligro se indica cuántos puntos tienes que sacar de tus cartas de mano para superarlo y cuántas cartas puedes jugar “sin coste”. Tus cartas de mano pueden tener habilidades especiales para subvertir esos número pero el objetivo final es pasar la prueba superando o igualando el número de la carta de peligro con el número de tus cartas jugadas desde la mano.

Aquí viene lo interesante: En el momento en que juegues más cartas que las del coste permitido debes pagar comida de tu reserva. Si te quedas sin comida mueres y pierdes la partida. Segunda cosa más interesante aún: las cartas de peligro están divididas en dos partes, en la primera viene la información sobre el peligro que he descrito arriba; en la de abajo se reproduce una carta como las del jugador con una habilidad única. Si pasas el peligro el jugador se lleva la carta: ahí está el mecanismo de construcción de mazos, debes saber elegir cuál es el tipo de peligro que quieres afrontar y de cuál pasar para ir construyendo.

Como casi todos los juegos de Friese uno va a encontrar cuatro reglas en las instrucciones y se va a poder poner a jugar de inmediato pero, como todos los de Friese, uno acaba yendo a la BGG para leer las FAQ de la comunidad porque siempre existen problemas de timing. ¿Cuándo puedo jugar esta carta? ¿se retira después de su uso? ¿combinan estas dos cartas o se interrumpen?

Viernes tiene ya unos cuantos años pero todavía puede uno conseguir copias sin demasiada dificultad. Es un solitario muy sólido y entretenido que pese a tener el tema pegado como solo los alemanes saben pegar un tema a una mecánica sí que, casi por casualidad, uno acaba por percibir que tiene sentido el loop del juego en entorno como el de Robinson Crusoe. Es significativo que cuando superas una prueba ganes algo a cambio, como si al cruzar un rio encontrases comida, o algo por el estilo y que la carta de peligro sea, a su vez, la que te llevas como si se tratase de experiencia.

Por un precio bastante razonable uno puede hacerse con un juego imprescindible en una colección de jugadores solitarios. Además es de Friese, qué demonios.

Si nos os convence esto espero que esto lo haga, obviamente:

 

Acerca de Alberto Murcia

Doctor en Humanidades por la Universidad Carlos III y tecnófilo. Dedico parte de mi tiempo a escribir sobre videojuegos en esta casa tan acogedora. También colaboro en El Estado Mental, Irispress, Zehngames, Deus Ex Machina y Anaitgames

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