Bajel pirata que llaman por su bravura El Temido De náufragos y piratas. Sea of Thieves.

Shoot sea of thieves 2 AntihypeEn el alta mar la tarde comenzó como otra cualquiera . Recibimos varios contratos para saquear un par de islotes; limpiarlos de los dichosos esqueletos; acabar con sus jefes… en fin, un día de trabajo al uso. Trabajamos duro, acabamos agotados y con el dinero ganado pensamos que nos merecíamos unos tragos. Al fin y al cabo en el mar no hay mucho que hacer. Comenzamos a llenar las jarras, beber y dejar para el arrastre el barco con nuestros propios vómitos. De pronto, mientras estábamos en cubierta, una gran nube con forma de calavera se posó sobre una isla cercana.

Envalentonados quizá por la embriaguez, nos dirigimos hacia allá sin saber bien qué nos encontraríamos. Conforme avanzábamos lentamente sobre un mar embravecido por la tormenta empezamos a vislumbrar una pequeña forma a lo lejos. Si nuestros ojos no nos mentían aquella silueta se correspondía con la de un barco. Pensé que por el número de velas se trataba de un gran navío de entre tres y cuatro personas. Ellos también tuvieron que ver la señal. Esta suele indicar que allí podría comenzar una aventura que nos bañaría en enormes fortunas. De salir bien, claro.

Skull island Antihype

En un primer momento, al llegar a la isla y encontrárnosla infestada de inmundos esqueletos optamos por no atacar e  intentar cooperar con el otro navío. La idea nos pareció bien durante un momento. Al momento recibimos un cañonazo. Como un equipo bien coordinado que éramos, pues los piratas no podemos andar con tonterías, dos de nosotros esperaron en el barco, mientras que la otra mitad nos adentramos en la isla acabando con los dichosos enemigos. Nuestro equipo trabajó bien, intentó solventar el problema, tapar los agujeros con tablones, achicamos el agua y acabamos por reparar el barco. Ellos eran solo dos y a nosotros no nos dio tiempo a llegar. No debimos dividirnos. Vimos cómo en nuestras narices el mar se tragaba los restos del barco y los dos que quedábamos en tierra resistimos solo un poco más. Peleamos como pudimos, nos llevamos por delante a a un par de ellos, pero acabamos por caer. 

Al fin y al cabo esto no es la vida real. Lo bueno de un videojuego es que morir solo implica estar un ratín sin poder jugar. Renacimos, reunimos fuerzas y con un nuevo galeón marchamos a la aventura. Esta vez no habría concesiones, ¡no habría piedad! Conseguiríamos el botín aunque acabasen con nosotros una y otra vez. Eramos cuatro luchando por dos frentes. Contra los otros piratas por un lado y contra los no muertos por el otro. Esto iba a ser duro.

No voy a engañar a nadie, aunque la intención era buena y nos comportamos bajo las leyes pirata, con valentía y actitud, tal vez quisimos abarcar (je, je, je… ejem) demasiado. Nuestras habilidades son las de unos grumetes pese a vestir como piratas.

Morir dos veces a manos de los mismos indeseables es duro. Nos merecíamos un pequeño descanso, unas copitas para calmar los ánimos. Esta vez no era una celebración, era un consuelo. Habíamos perdido otra batalla y no sabíamos cuánto tiempo más tendríamos antes de que acabase por expoliar la isla. Es probable que esta batalla la fuésemos a perder… pero, ¿y la guerra?Ferri de los condenados Antihype

Creo que el descanso que tomamos confundió al barco rival. Quizá se confiaron de más. Cuando llegamos por tercera vez a la isla su nave solo tenía un tripulante. atento a la batalla que libraba contra la isla no nos vio venir. Cargamos los cañones, nos posicionamos y en un abrir y cerrar de ojos su barco se fue al fondo del mar. No les dio tiempo a sacar su botín si es que lo tenían. Estaban perdidos. Las tres personas aún se encontraban en la isla no tuvieron mucho que hacer. No tenían barco para refugiarse, estábamos en mejor posición y ventaja numérica. Fue coser y cantar.

Como sabíamos que volverían había que prepararse. Debíamos ser rápidos. Llevábamos una hora y media, quizá dos, en una encarnizada batalla contra su barco pirata y los esqueletos. Esta guerra no la podíamos perder. Nos merecíamos ganar. Decidimos dejar el barco de lado y concentrarnos en eliminar a cada uno de los enemigos. Encontramos una buena zona en la isla, donde había munición y plátanos. Poco a poco, con paciencia y tesón (pirata, por supuesto) conseguimos derrotar a los cientos de esqueletos que vinieron uno tras otro a intentar arrebatarnos el botín. La miel ya rozaba nuestros labios, ya sentíamos el sabor del grog de la victoria cuando vimos como un barco se hundía cerca de la isla. Era el nuestro, claro. Habían llegado.

Ya teníamos la llave para abrir la cueva en la que encontraríamos todo nuestro botín, pero no teníamos forma alguna de escapar. En ese momento recordamos las normas del juego. Si no tenemos barco y alguien de nuestro equipo muere, volverá a la isla comercial consiguiendo un barco nuevo. Aunque no sabíamos cuánto tardaría ni dónde aparecería. Teníamos que intentarlo, pero había un problema. ¿Quién se quedaría? ¿Quién iría a por el barco? Teníamos que decidirlo rápido, estábamos entre la espada y la pared. Inevitablemente tendrían que irse como mínimo dos personas. Un navío de tal embergadura no podría conducirlo una sola. En este momento Álex y Borja fueron los encargados de ir a por el barco, mientras que Fran y yo nos quedaríamos en la isla. Podría haber sido una pésima idea puesto que para que yo acabe con un rival antes me acaban por matar 3 veces pero ese día los astros se alinearon y el espíritu de Barbanegra vino a verme. Conseguimos resistir. Ellos no sabían dónde estábamos ni cuántos quedábamos en pie, por lo que decidieron ir con cautela. Uno a uno fuimos acabando con ellos conforme venían. Pero no fueron imprudentes como pudiera parecer: Siempre se quedaba alguien guardando el barco y así vigilar y, además, reaparecer allí. Nos quedaba poca vida. De qué vale tener todas estas monedas si no logramos salir de la isla. No podíamos hacer mucho: descubrieron que solo quedábamos dos en la isla. Así que esperaron a reagruparse los cuatro en su barco. El ataque era inminente y nuestra derrota segura pero entonces sucedió lo inesperado.

Unos tentáculos de dimensiones extraordinarias emergieron de las profundidades del mar. escuchamos los gritos de auxilio mientras la criatura abrazaba el barco para llevárselo a su hogar. El kraken nos salvó. Los gritos de júbilo y la emoción de la victoria que nos embargó fue indescriptible. Habíamos ganado. Dos horas después de comenzar, tras perder las batallas, ver caer a los amigos, el botín estaba en nuestras manos. Pero… ¿dónde están nuestros compañeros?Kraken antihype

No sabíamos nada de ellos. Sí, estabámos hablando en el chat de voz, pero se había acabado el saqueo. La nube que marcaba nuestra posición había desaparecido. Éramos náufragos. Ellos no sabían bien en qué punto del mapa estábamos y nosotros no teníamos manera de saberlo. Estábamos en problemas. Una eternidad esperamos que algún barco apareciese. Sabíamos que nuestros compañeros nos estaban buscando, pero también intuíamos que el barco enemigo, aquél con el que pensábamos que había terminado la guerra, volverían a por nosotros en busca del botín que quizá también se merecían.

Cuando estáis dos personas solas en una isla desierta esperando a la salvación o a la muerte no sabes bien qué hacer. ¿Tocar música?, ¿ponerse ciego a riesgo de que nos pillasen por sorpresa? ¿sexo entre piratas?. No podíamos permitirnos haber salido triunfantes para que luego perdiésemos el dinero. En ese momento Fran y yo decidimos bailar mientras esperábamos la muerte segura. Antes de que nos diésemos cuenta vimos aparecer desde la costa las velas de un barco. No sabíamos si eran amigos o enemigos pero venían  hacia nosotros. Nos buscanban fueran quienes fuesen. Vimos desde el fuerte en la costa cómo el navío se detenía a una distancia prudencial. Se mascaba la tensión. ¿Atacarían?

Entonces aquél barco comenzó a desplegar y recoger las velas. ¡Eran amigos!Barco antihype

Teníamos que actuar rápido, no sabíamos cuándo llegaría el otro equipo, así que por turnos nos dispusimos a cargar todo el botín en el barco: calaveras, cofres, especias… Cargamos todo lo que nos dio tiempo. Cuando vimos que ya no había nada más, apareció otro barco en el horizonte. Podrían ser los mismos de antes u otros piratas. Salimos de allí como si el mismísimo Belcebú nos persiguiese. Desplegamos las velas, pusimos el timón en dirección a la zona de comercio y elevamos el ancla. Tan rápido como pudimos. El otro barco comenzó a perseguirnos. Intentamos aprovechar el viento pero nos ganaban terreno. Navegamos a todo trapo hasta Ancient Spire Outpost. En algún momento del camino desistieron. Debieron pensar que si no nos habían cogido antes ya no lo iban a conseguir y dieron la vuelta. No eran los mismos piratas a los que una vez nos enfrentamos y, desde luego que no  sabían lo que llevábamos encima, de lo contrario no se hubiesen cansado tan pronto.

Llegamos sin más contratiempos a la isla comercial. Tan rápido como fue posible vendimos nuestros cofres. El botín que tanto nos había costado encontrar al fin se estaba convirtiendo en monedas de verdad.

Lo que pasó después no sorprenderá a nadie. Gastamos parte de nuestro botín en artículos cosméticos para ir presentables a los sitios. Yo compré una jarra. Si hay que beber, que sea con estilo, así que sin necesidad de decírnoslo entre nosotros, nos reunimos en el bar. Tocamos melodías que resonaron por los siete mares, canciones de victoria, todo había acabado bien. Nos vomitamos encima, a la camarera, en la cara de nuestros compañeros y en el suelo. Recogimos la pota con cubos para volver a lanzarlo. Estábamos en éxtasis y así acabamos la misión, victoriosos.nadie se lo esperaba

Desconozco cuánta vida podrá tener Sea of Thieves. Carece de  variedad de misiones e imagino que si lo juegas sólo gran parte de esta magia se perderá. Pero si lo trabajas en en equipo es una delicia. Esta fue una de las primeras aventuras que viví y no he jugado mucho más. Como decía al inicio, esto es una historia, una de las decenas que podrás vivir en sus mares e islas. Quizá si sigues el camino correcto logres convertirte en el rey de los piratas; quizá te aburras antes de conseguirlo; quizá el juego no crezca y se encalle. Está en manos de Rare el aderezar el juego para mantener la atención de los jugadores. Por lo que a mí respecta,  aunque sea solo un par de vece, merece la pena probar el sabor de la sal de las movidas aguas de Sea of Thieves.

Recordemos que o bien puedes comprarlo o bien puedes acceder suscribiéndote al Game Pass de Xbox. Podrás hacerlo aunque no tengas la consola, ya que cuenta con play anywhere.  Si tampoco quieres pagar la cuota de mensual pedes encarte unas partidas con los 14 días de prueba para aprovechar este  “Netflix de los videojuegos”. Sin duda recomiendo hacerlo, al fin y al cabo es gratis, nadie te va a obligar a seguir pagando. Luego el tiempo dirá si quieres más. De esta manera puedes decidir si Sea of Thieves es buena idea o si es flor de un día. De esta manera sí que vas a poder reunir a los amigos y para dominar los mares.

Acerca de Non Abizenak

Yo sólo quería ser un pirata ¿Es mucho pedir?

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