¡Atrás, famélica legión! They are billions – Análisis

They are billions CabEste análisis es un primer contacto con el juego en su versión 0.6 en early access.

 

Hay videojuegos donde se huele a la legua que van a ser un pelotazo. Pese a que They are Billions está aún en early access (o precisamente por eso) el revuelo que está generando tanto en Steam, como en streaming, como en medios internacionales apunta a que va a convertir a Numantian Games en una empresa con una gallina de huevos de oro; a menos que se tuerza mucho la cosa de aquí a que el juego salga oficialmente pero si me preguntan, no creo que esto vaya a salir mal. Si pasa va a ser porque deja de recibir atención (algo probable) y no porque se convierta de la noche a la mañana en un mal producto.

Tal y como se ha apuntado en otros lugares con gente más capaz para el análisis, sorprende que el trabajo de Numantian Games esté tan pulido cuando lleva tan poco tiempo en early access. Si lo comparamos con otros productos como Noct, que sigue sin actualizarse y con un contenido minúsculo, o incluso con el todopoderoso PUBG, They Are Billions nos da un juego sólido que podría pasar por uno terminado al 100% al que solo tendrían que quitarle las lascas que le sobran.

Por el momento solo se puede jugar a un modo de supervivencia en el que deberemos resistir un número de días determinado y una versión de “desafío de la comunidad”. Luego llegaremos a esto.they are billion Antihype

La propuesta de They Are Billions es simple y trillada, de hecho no invita a probarla: un RTS con aspecto steampunk en el que tendremos que defender nuestra base de interminables hordas de zombis. Los zombis son los miles de millones a los que se refiere el título del juego, como puede esperarse. Existen tantos títulos de zombis y el género RTS da tan para tan poca innovación si uno se sale de los railes de Blizzard que, en fin, ¡qué pereza tan enorme!

La sorpresa es mayúscula cuando uno encuentra que They Are Billions ha descubierto algo parecido a la pólvora en el erial de los RTS. No solo es brillante, cautiva y engancha, sino que arriesga con un sistema de juego en solitario y offline que contradice lo que se supone que “el mercado pide”. Dentro de la oferta de juegos que apuestan por una temática mainstream, They Are Billions está situado en la pole position para reventar el termómetro de ventas.

Si uno quiere que su videojuego lo rompa a nivel mundial necesita dos elementos fundamentales: Multijugador online y que sea lo suficientemente movido como para poder retrasmitirse por Twitch. Si además puede convertirse en un eSport, acabas de dar con todo lo necesario para un multiventas. Bueno, They Are Billions contradice al menos una de estas normas: por el momento solo se juega en solitario y, parece ser, es el único modo de juego posible. Se podría implementar a la larga: varias bases de jugadores, un océano de zombis entre ellos, etc. Pero si me pidieran consejo, cosa que no les hace falta, diría que no necesita multijugador. No tanto porque no fuese una buena idea implementarlo, si no porque hay algo en el juego que te pide que no exista: la (aún escasa) narrativa de They Are Billions empuja a que el sistema siempre sea el enemigo a batir.they are billions Antihype

Incluso aunque el tema esté trillado, encaja que los enemigos sean zombis: ¿qué mejor para nuestro presente (post)apocalíptico que el enemigo definitivo que se ha inventado la sociedad de consumo? El zombi como infectado, el portador de enfermedad, la metáfora del desarrollo científico errado, “el otro” total e incognoscible, la plaga bíblica… No hay horror más absoluto que haya cuajado tanto durante el nuevo milenio.

En realidad They Are Billions no deja de ser un juego que podría estar pensado por y para el suburbio de clase alta. Esas urbanizaciones que se repliegan sobre sí mismas, con sus propias medidas de seguridad, colegios y centros comerciales, que bloquean el paso de todo aquel que quiera aventurarse. Son el lugar tanto de Furia Feroz de J.G. Ballard como el último reducto del poderoso frente a las hordas pauperizadas, como sucede en Snow Crash de Neil Stephenson. Esos lugares que temen que los desposeídos se levanten y les arrebaten todo lo que tienen en propiedad. Además sostienen en su  paranoia, como hace el videojuego de Numantian Games (posiblemente la mejor idea de todas las que lanzan), que con que solo uno logre traspasar las fronteras de la urbanización todo se puede venir abajo. Porque, no lo olvidemos, los zombis también son Occupy Wall Street, el 15M y los protestantes árabes: en el imaginario colectivo la masa que trae caos siempre es el mal radical.

they are billions

Si dejamos de lado las analogías sociológicas por un momento encontramos que la incorporación (necesaria) de un “desafío de la comunidad” es ideal para animar a los streamers a competir entre ellos. No necesitas crear un modo de juego multijugador para que uno demuestre que es mejor que otro, basta con crear un sistema de puntuación que esté sincronizado por Internet. Los sistemas de puntuación sirven desde el principio de los tiempos para ese tipo de consideraciones, y si no ved la película The King of the Kong por si tenéis duda.

Hay una bromita de fondo. They Are Billions nos propone pelear contra el sistema, una plaga zombi, no para ganarla sino para aguantar un tiempo determinado sin que te aniquilen (algo que se da por hecho que sucederá). Cuando “competimos” en el modo desafío de la comunidad se nos propone un mapa y unas estadísticas de partida (dificultad, por ejemplo) iguales para todos. ¿Qué mejor para representar a todos esos jugadores anónimos contra los que compites que un sistema que sean zombis?

They Are Billion es un ejemplo de cómo puede llegar un futuro prometedor con algunas compañías pequeñas de nuestro país que afilan el diente ante el torrente diario de videojuegos que pueblan lugares como Steam.

Que hayan conseguido llamar la atención de medios internacionales es un logro sorprendente; que haya un consenso más o menos general para hablar bien del juego un milagro; que vaya romper los records de venta debería ser una consecuencia necesaria de todo esto.

Por el momento y mientras esperamos a la versión completa, They Are Billions merece sin duda la atención que está recibiendo.they are billions

Acerca de Alberto Murcia

Doctor en Humanidades por la Universidad Carlos III y tecnófilo. Dedico parte de mi tiempo a escribir sobre videojuegos en esta casa tan acogedora. También colaboro en El Estado Mental, Irispress, Zehngames, Deus Ex Machina y Anaitgames

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