Un disimio de niveles espectacular. Donkey Kong Country: Tropical Freeze – Análisis

Hace no mucho tiempo dejé caer por aquí mi opinión con respecto a Kirby Star Allies. Mi postura fue clara y la mantengo: el mayor pecado del título protagonizado por la gran bola rosa no es en sí su dificultad, sino su pobre diseño de niveles y la poca explotación -de manera imaginativa- de sus mecánicas clásicas. Las comparaciones son odiosas, por supuesto, pero es difícil no ver las similitudes entre el anterior gran juego de Nintendo y Donkey Kong Country: Tropical Freeze.

Esta falta de explotación de mecánicas que sucede en Kirby viene de la cantidad de posibilidades que tiene. Es un juego saturado de posibilidades. Cuenta con decenas de enemigos con diferentes habilidades con las que puedes jugar (recordemos que en Kirby puedes adquirir sus atributos). Pese a esta cantidad de opciones para diseñar puzzles y o el espacio del mapa fueron, quizá, una carga pesada para una bola tan pequeña. 

En Donkey Kong, por otro lado, nos encontramos una experiencia más contenida en cuanto a variedad de situaciones, lo que consigue que cada una de ellas sea explotada de la manera más creativa posible. Donkey Kong Country: Tropical Freeze se puede jugar únicamente con tres botones: uno destinado al salto, otro a rodar y golpear, y un tercero para agarrar. Es una decisión de diseño que hará que sea muy difícil hacerte un lío con estos controles bastante intuitivos. 

donkey kong tropical freezeEl refinamiento de estas mecánicas no vienen de la nada. Tropical Freeze es la evolución de un género que lleva desde la década de los 90’ acompañándonos y puliéndose poco a poco para finalmente convertirse en un gran diamante. Ya el Donkey Kong Country original, el de SNES, cuenta con un diseño de niveles excepcional en el que raro sería que encontraras por tu propia experiencia todos y cada uno de los secretos que esconde. Por entonces el  juego se aprovechaba la opacidad de una industria aún emergente para avivar la llama de los rumores de patio de colegio. Si viviste el auge de la Game Boy Color, probablemente te llevaras este juego a clase y compartieras los secretos que se escondían tras aquella pared en un barranco. Hoy todos tenemos acceso a Internet y los easter eggs, los niveles ocultos y los bonus se mantienen en la oscuridad muy poco tiempo, por lo que, si bien estas secciones no son obvias, sí son visibles para cualquier jugador avispado. Aunque, por supuesto, para encontrar todo lo que nos oculta deberemos darle unas pocas vueltas a cada nivel.

Tropical Freeze nos invita constantemente a volver por los caminos que ya hemos recorrido. Lo hace la primera vez apelando a tu curiosidad. Quizá haya algo más aquí o allá. Lo vuelve a hacer cuando te das cuenta de lo que está pasando por detrás de Donkey Kong, donde, si estamos atentos, podremos ver cómo avanza y evoluciona el trasfondo de la historia. Donde se presentan por vez primera algunos enemigos, donde nos explican qué están haciendo y cómo han llegado a la situación en la que ese encuentran. Esto se consigue en cada nivel, en cada isla. Todas te cuentan una historia y logran cohesionar un mundo que, aunque no te des cuenta mientras lo estás jugando, cuenta con vida propia. En última instancia mezcla los dos elementos anteriores; la confianza en que quieras descubrir y explotar sus secretos y el diseño de niveles de fondo para darle una capa más a la jugabilidad de cada nivel. Al igual que hacen los creadores en Super Mario Maker, Donkey Kong Country: Tropical Freeze aprovecha los elementos en la pantalla para dar una segunda lectura a cada fase, usa a los enemigos como plataformas además de como obstáculos, los plátanos para indicarte dónde tienes que saltar o dónde deberías rebotar.

Esta última capa es en la que mejor se ve cómo ha avanzado la comprensión de los niveles. Tanto para el jugador medio como para el diseñador, que sabe que puede confiar en que ese elemento que ha decidido poner en ese punto concreto se va a entender y se va a usar de la manera adecuada. Tropical Freeze es un paraíso para aquellas personas que disfruten del speedrunning haciendo de cada uno de sus niveles un reto perfectamente calculado. 

donkey kong country tropical freezeEn caso de no tener la habilidad o el tiempo para desarrollarla no hay que alarmarse. El speedrunning es un extra que puedes o no aprovechar, pero Donkey Kong cuenta con una base sólida y propondrá un reto para cualquiera que decida ponerle la garra encima. No es un juego que destaque especialmente por una dificultad abrumadora, pero desde el principio hasta el final presenta un desafío que en alguna ocasión te hará plantearte si realmente eres capaz de superarlo. En esos casos, como cuando te ves enterrado en un problema del que no sabes bien cómo salir, lo mejor es dar un paso para atrás, descansar un poco y volver al día siguiente para ayudarte a ver la situación con un poco más de perspectiva. 

Si no tuviste WiiU o te lo perdiste en su momento Donkey Kong Country: Tropical Freeze es un imprescindible en el catálogo de Nintendo Switch. Especialmente si lo que quieres es sacarle el máximo partido a un título; invertirás horas en perfeccionar los tiempos de los niveles para a otros jugadores en el ranking mundial. En esta edición añade a Funky Kong, el gorila surfero que se ayudará de su tabla para hacer más fáciles esos niveles que en dificultad normal quizá se atasquen. Resulta un añadido nimio pero que puede ayudar a hacer más accesible este título a los más jóvenes de la casa.

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