Radiadores para el calor BattleTech

Battletech cabSi tuviese que ponerme nostálgico con algo tendría que pasar por el recuerdo de las primaveras del pasado, los días con los amigos que ya no están (que se perdieron, que se olvidaron) y el Battletech.

Harebrained Schemes trae otra iteración del juego de mesa BatteTech al entorno del videojuego. En esta ocasión se ha optado por la estrategia por turnos para contar una historia de tramas barrocas que le debe mucho a Juego de Tronos y la épica postmoderna. El resultado es un XCOM con ‘Mechs complejo y demandante.

Nunca he sido un fan acérrimo del juego de tablero de Battletech, y eso que soy de los que lo jugó a la versión española de la difuntísima Diseños Orbitales; atesoro con mimo una copia de la versión que sacó Zinco cuando Diseños cerró. Está acumulando polvo en un armario barato de Alcampo; macerando una partida épica que nunca llegará; poco importa, es memorabilia pura, un trozo de mi vida que se fue para siempre.

Si tengo buenos recuerdos de Battletech no es tanto por el juego, que siempre me pareció demasiado engorroso en cuanto a reglas, arrastrao de tempo y un punto simplón desde la estrategia (incluso aunque le incluíamos los CityTech, AeroTech y el juego de Rol MechWarrior). Lo he probado hasta con directores de juego que controlaban los tableros para simular la “niebla de guerra”. De manera inevitable siempre lo hemos jugado mal: lo de que cada uno manejase un solo ‘mech en lugar de una lanza completa rompía la experiencia; pero también hemos cagado reglas constantemente: tampoco es de extrañar y seguro es la experiencia de muchas otras personas. BattleTech es un juego de mesa de vieja escuela y confía demasiado en las capacidades del jugador para recordar todos y cada uno de los detalles que lo componen.

Aún con todo esto BattleTech tiene elementos en su diseño que siguen siendo chispa pura que excita la imaginación. Su universo de tramas bizantinas que mezcla los señores feudales de la edad media (las casas) con la épica de los ronin (aquí mercenarios al mejor postor) pega estupendo con la idea de grupos de robots gigantes dándose de leches.  Como curiosidad, el juego parece que se iba a llamar BattleDroids pero Lucasfilms tenía los derechos de la palabra droid. Mucho mejor BattleTech que BattleDroid. De las mecánicas del juego hay una que siempre me ha fascinado y sigue estando presente en todas las versiones que se han hecho de BattleTech: el calor.

BattletechLo sugerente de BattleTech a diferencia de otras versiones de Mechas dándose de hostias es que en aquel momento el referente japonés premiaba el diseño limpio de los robots. Partían a la batalla siempre de un impoluto de recién salido del concesionario. Sin embargo, el referente de BattleTech siempre fueron las batallas de tanques: mamuts enormes imparables que están curtidos en mil batallas, recauchutados por todas partes con piezas que no les corresponden y repletos de arena en las juntas. Siempre me los imagino pilotados por mechwarriors ancianos, como de un mundo que ya no existe, aferrándose a la única cosa que saben hacer. Un poco como mi nostalgia por el juego.

La mecánica que cohesionaba ese elemento de decrepitud crepuscular de BattleTech es la regla de calor: cuando más armas uses sin descanso más calor acumulas. En todas las versiones que conozco de Battletech tanto en tablero como en videojuego han ido revisando las reglas, quitando y cambiando elementos pero el calor como mecánica permanece. Es el núcleo sin el cuál Battletech sería solo un juego más de robots.

Como era de esperar uno de los elementos de gestión fundamental en el juego de Harebrained Games es el calor. El jugador puede montar los mechs que guarda en el hangar con armamento diferente. Tunearlos al gusto, vaya. Sin embargo, si uno lía la cantidad de consumo de calor con las armas que ha montado se va a encontrar en una situación demasiado incómoda durante el combate: si disparas todo tu armamento no vas a poder disipar el calor a tiempo. No exagero si digo que el noventa por ciento del juego se levanta desde esta mecánica aplicada a la personalización de Mechs.

Para ser justo hay que pensar este BattleTech en 3 partes que se diferencian en sus mecánicas. El combate táctico por turnos, la gestión de la base y la trama principal de la campaña.

La campaña del BatteTech es bastante interesante aunque si le quitamos toda la prosa bizantina sobre el trasfondo del universo del juego nos quedamos con una historia vista mil veces: la del rey al que un usurpador de la familia le quita el trono traicionándole. En este caso hablamos de una princesa a la que su tío destrona el día de su coronación (la familia siempre jodiendo). A la chica le hacen lo mismo que los Harkonen le montaron a los Atreides: un lío monumental en el que descabezan a todos los seguidores de la futura reina. Desde ahí se inicia una historia en la que el fin será derrocar al usurpador y restablecer la paz y la concordia. El usurpador, como no puede ser de otro modo, es un bicho de cuidado que se dedica a tener gulags por el sistema solar, así que sin remordimientos si vamos exterminando a sus seguidores.

battletechLo interesante de la parte de la campaña es que tu personaje participa activamente en las conversaciones sobre qué o qué no hacer. No está planteado como una sucesión de cutscenes sino que puedes “decidir” (la verdad que no se notan mucho estas decisiones) sobre cómo comportarte ante tal o cual evento. El trasfondo de tu personaje importa y podrás acceder a algunos diálogos solo si viviste tal o cual cosa según el trasfondo. Para los que quieran meterse a fondo en el background de BattleTech el juego lo pone fácil ya que cada vez que se nombra algo oscuro desde el punto de vista del jugador se resalta con un hiperlink que te permite ver a qué se está refiriendo tal o cual personaje.

Advierto que no he terminado la campaña. Abandoné a las 10 horas y comencé de nuevo porque las otras dos partes (el núcleo fundamental del juego) son demasiado exigentes. Así que no sé si habrá giros en la historia de apariencia tan lineal. Supongo que sí pero a todas luces parece una historia muy directa en cuanto a desarrollo.

Abandoné por motivos bastante comunes para los que la estrategia demandante les agobia: en la primera pasada cometí error tras error y uno se ve a las 10 horas en un callejón cuesta arriba que sabes que el juego no te va a ayudar a trepar. Mejor volver a empezar. No es un juego que te lleve de la mano en ciertos aspectos y, como en XCOM, te puedes ver en un pantano del que difícilmente vas a poder escapar. En mi caso cada error me llevaba inevitablemente a la bancarrota.

La estrategia por turnos y la gestión de la nave son puro XCOM. En la primera nos moveremos por un mapa cumpliendo la misión específica que estemos jugando. Los elementos que lo diferencian tanto de XCOM como de otros juegos del género son escasos aunque relevantes: cómo colocar el torso de tu Mech y, sobre todo, la gestión del calor son fundamentales para la victoria. Al igual que todos los juegos de estrategia por turnos se dan situaciones absurdas como tener 4 armas con un 80% de posibilidades de acertar y fallar todas. Y esto es así porque hay modificadores que no están visibles en el momento de disparar; cuánto te has movido tú o tu rival, el terreno y si se han fortificado disminuyen las posibilidades, pero no acaba de quedar claro cómo saberlo. Sin embargo, cuando uno le coge el punto los combates están bastante bien y se dan situaciones tensas donde hay que pensarse bien qué hacer con cada uno de tus Mechs. Ahora bien, así como sucede con XCOM, elimina todas las virguerías que hace la cámara para dinamizar el combate porque a la novena vez que ves cómo la cámara sigue a tu Mech cuando corre ya estás hasta las narices. Entiendo que se utilicen esos recursos para que quede todo más elegante pero cualquier desarrollador sabe que son accesorios que hay que quitar a la primera de cambio porque si el juego te va a llevar 50 horas 3 van a ser de animaciones que innecesarias. Elimina las animaciones estas de fantasía si vas a jugar en serio.

Por lo demás el núcleo del combate me parece que tiene las mismas virtudes y defectos que comentaba sobre su homólogo de tablero: engorroso en cuanto a reglas, arrastrao de tempo y un punto simplón desde la estrategia (que no fácil). Si te produce un tedio brutal no es de extrañar, como tampoco lo es que lo disfrutes en cada una de las situaciones que te proponga. La balanza aquí la vas a tener que decantar a un lado u a otro tú porque desde el punto de vista de un análisis que aspira a ser lo más objetivo posible (tarea imposible) me parece que tiene elementos suficientes para el aburrimiento exquisito como para emocionar hasta la lágrima (bueno, tanto no).

La parte de la gestión de la nave es la que más parecidos tiene con XCOM aunque es bastante más simple. Aquí lo importante va a ser cómo reparas, montas y diseñas tus ‘Mechs (tanto los caídos en combate como los que adquieras) y la gestión del dinero. Lo normal es verse en bancarrota si eres un manirroto. No es tanto porque todo cueste muy caro y uno se queda sin dinerín sino porque mantener en marcha la maquinaria de los mercenarios a los que perteneces tiene unos costes elevadísimos al mes. El truco es saber gestionar cuándo te va a llegar la factura y tener preparada una buena lanza de Mechs para que puedas irte de misión e ingresar dinero antes de que se te acabe. Dicho así suena a perogrullada pero hay que hilar fino en cómo modificas elementos de tu Mech para que estén preparados para antes de que lleguen las facturas del mes. En ese sentido Battletech es un simulador de ser autónomo.

battletechEn lo técnico no está todo lo pulido que podría y aquí sí que parece que han forzado la máquina de Unity sin darle estabilidad suficiente. Los tiempos de carga son demenciales en cuanto a duración (parece la versión de PS4 de XCOM 2); da tirones ocasionales (y eso que estamos hablando de un juego por turnos); y el aspecto gráfico es pobre. Eso sí, las cutscenes han sido salvadas con ilustraciones preciosas y una banda sonora que trata de alejarse del tono que uno puede esperar de un juego de este tipo de combate entre máquinas gigantes. De hecho, la BSO tiene un parecido razonable con el intimismo de Gustavo Santaolalla que con la fanfarria de Hans Zimmer.

BattleTech es un buen juego de estrategia por turnos que le debe demasiado a XCOM. Es difícil saber si es recomendable incluso para la gente que le guste la estrategia por turnos porque los problemas que tiene de tempo, la excesiva dificultad si no estás acostumbrado al género y lo demandante que es para sacarle todo el partido debería hacer que muchos saliesen corriendo. Si te gusta algo difícil pero más ligero busca el Mario + Rabbids, pero si quieres un castigo de los buenos en un universo rico y complejo, posiblemente BattleTech te va a llenar. Lo que no me claro es de qué te va a llenar.

Acerca de Alberto Murcia

Doctor en Humanidades por la Universidad Carlos III y tecnófilo. Dedico parte de mi tiempo a escribir sobre videojuegos en esta casa tan acogedora. También colaboro en El Estado Mental, Irispress, Zehngames, Deus Ex Machina y Anaitgames

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