El rey es una rata Ni No Kuni II: El Renacer de un Reino

Ni no kuni 2 cabToda buena infancia/adolescencia de finales de los 90 tenía varios pilares ineludibles: tazos de Matutano, bollería industrial varia y tardes veraniegas de JRPG. Todos recordamos nuestras primeras partidas a esos Final Fantasy de PSX; o a Suikoden y The Legend of Dragoon si teníamos inquietudes alternativas. Durante la pasada generación fue uno de los géneros menos prolíficos, sobre todo si nos centramos en Occidente y obviamos ese extraño elemento llamado PSVita, donde hubo agradables sorpresas como el primer Ni No Kuni o Lost Oddisey.

Quizás el género no se había adaptado a los nuevos tiempos, con mecánicas anácronicas en unos momentos en los que el músculo gráfico había abandonado los FMV y se hizo colega de los shooter scriptados y las aventuras de acción. Referentes del género como Final Fantasy o Persona han ampliado sus horizontes hacia otros tipos de peleas o a discursos mucho más interesantes que la grandilocuencia fantástica que tanto nos gustaba años atrás. Ni No Kuni fue un oasis de nostalgia temática y jugable que además contaba con ese plus Ghibli tan acertado.

A Ni No Kuni II: El Renacer de un Reino no se le puede decir que sea un fruto más de la secuelitis tan propia de los videojuegos. Se trata de un juego que apenas comparte universo, que no momento cronológico, y que rompe con casi todo lo heredado. De Ghibli quedan cuatro cinemáticas contadas y la inspiración para el mundo y los personajes; eso sí, el maestro Hisaishi a los mandos de una banda sonora que se intuye que es suya, pero que tampoco es de las mejores que haya firmado.

Ese aura de Ghibli suena a clicbait tras terminar el juego. Es un guiño maestro, algo que hace mejor el título, pero que no aumenta su calidad sustancialmente. Algunos monstruos o personajes son maravillosos y recuerdan a según que personajes de según que película del estudio, pero se le nota el relleno con esos masillas que cambian de color según la zona. Es en la temática donde si asoma un poquito la patita el sello de la casa de las ideas japonesa. Un comienzo brutal con Roland, el POTUS que sí queremos, una idea/crítica por cada uno de los cuatro reinos. Echamos de menos una relación de amor decente desde el punto de vista narrativo y un reconocimiento algo más fuerte a la madre naturaleza.

La historia de Evan Pettiwhisker Timoteo, que comienza con una huida de su propio reino para acabar fundando otro que sirve como título del juego, es interesante y prometedora, pero se diluye por lo manido del personaje. Si Ni No Kuni era el paso a adulto del protagonista y superar el duelo por la muerte de un ser querido, en su segunda parte lo lleva un crío que apenas tiene carisma dejándose ayudar por quien debería haber sido el verdadero protagonista del juego: Roland. Sí, Evan gana en valentía con el transcurso de la aventura pero no en fortaleza o madurez.

Y es que tal vez Evan no sea el protagonista desde un punto de vista de la jugabilidad. Estamos delante de una especie de Yakuza de los JRPG donde tenemos multitud de cosas que hacer totalmente distintas. Hay un combate que se basa en la acción total y no en los turnos, crafteo y recolección de materiales, administración de un reino como si de un Clash of Clans se tratara y hasta estrategia en tiempo real con batallas campales. Ninguna de estas cosas es un 10, ni siquiera un 8, pero es la clave que hace que el tedio no se presente en casi ningún momento del juego.

Quizás lo que peor hace Ni No Kuni II es lo básico de los JRPG. Pese a que uno iba realizando multitud de recados, misiones secundarias y caza de bichos poderosos mientras completaba la historia y de pronto hubo hasta dos repuntes de nivel entre nuestro grupo y los enemigos muy acusados. Lo normal en estos juegos es que si uno hace los deberes esto no debería notarse, o al menos notarse tanto. No es que suponga un problemón, ya que el combate no es muy desafiante a no ser que entremos en el end-game, pero si que que huele a apaño malo.

Otro elemento cuestionable, tal y como adelanté más arriba, es el desarrollo de los personajes: Casi nulo donde apenas recuerdo momentos  memorables sobre los protagonistas. Son cosas que, “muerto” el combate por turnos, si debe ser la seña de identidad del género.

Ni No Kuni II es un juego por encima de la media, incluso por encima de los juegos buenos. Es un pozo de horas y un exitoso Frankenstein de géneros con un diseño Ghibli como pegamento entre ellos; no suena mal, ¿no?. No sé si es un camino para la actualización de los JRPG el hacer que pasen a ser una amalgama. En Ni No Kuni II las mejoras son adecuadas y los elementos que se pueden disfrutar lo son en gran medida por lo que es difícil que  caiga en el olvido. Tal vez consiga hacer el ruido suficiente como para que algún día nos traigan el remaster del primero a PS4. Cosa que, para que nos vamos a engañar, es a lo que hemos venido.Ni no kuni 2: el renacer de un reino

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