Rogue-Building Slay the Spire – Análisis

Slay the spire cabLa versión comentada corresponde con la build de Early Access de 23/03/2018

 

Todo el mundo conoce Magic: The Gathering. De no ser así es que o bien lleva fuera del mundo desde el año 1992 o bien debe uno darle la razón a esos que dicen que la cultura geek nunca permeó fuera de sus círculos. Magic se convirtió en el póker de los nerds a finales del siglo pasado. Richard Garfield, su inventor, supo mezclar elementos novedosos de juegos de cartas existentes con el de la compra de cromos. Había inventado un juego buenísimo que, además, era la gallina de los huevos de oro. El único problema era saber si había frikis suficientes para venderles eso cuando, por entonces, entre esta subcultura (ahora mainstream) lo que se llevaba era el rol de papel y lápiz. Cuando los clubes de juegos de rol dejaron las hojas de personajes por darle al Magic no era necesario ser vidente para predecir que la era del rol entraba en su ocaso por otro nuevo tipo de ocio.

vertical cardsContra pronóstico comercial Magic continua ahí 25 años después. Menos conocido pero tan influyente como el juego de Garfield es Dominion de Donald X. Vaccarino. Si Magic creó un formato, los juegos de cartas coleccionables, Vaccarino modificó la manera de entender este formato inventándose un género: la construcción de mazos o deckbuilding.

La construcción de mazos consiste, como cabe esperar, en ir adquiriendo cartas desde un pool común más o menos limitado para poder montar una estrategia sobre la marcha que te permita ganar. Sí: la mecánica de construir mazos consiste en construirte un mazo; ¿quién podría haberlo esperado?. Si la mitad del juego de Magic se produce antes de sentarse a la mesa mientras uno prepara las cartas que va a llevar a la competición el deckbuilding es cien por cien mesa. Vaccarino supo ver en un formato antiguo (que era una variante popular de Magic) conocido como draft una forma de que ese elemento fuese el juego en sí mismo. Dominion es un éxito rotundo al que le han seguido cientos que utilizan esa misma mecánica como núcleo: Legendary encounters, Thunderstone, Viernes, After The Virus, y así cientos. Dominion está lejos de ser el mejor deckbuilding pero fue el primero y aún se mantiene en tan buen estado (o tan malo, según) como el día en que salió.

Slay the Spire está en su programa de Early Access. Como esto es algo bastante habitual e institucionalizado en PC vamos a dar por hecho que estos comentarios son provisionales antes de la build final. Podemos adelantar que Slay the Spire es excelente pero necesita de un público específico que sepa disfrutarlo. Como buen alquimista mezcla dos elementos que a nadie se le había ocurrido hasta ahora juntar: el deckbuilding con el rogue-like. Puedes disfrutarlo si no te gustan los rogue-like pero dudo mucho que te interese si no te atraen los juegos de cartas.

No os engañe su aspecto: Slay the Spire no es Hearthstone o sus clones, al igual que Magic (y sus clones) no es Dominion. Aquí no se compran sobres reales o virtuales para mejorar tu mazo; este se construye con las cartas que ya están en el juego y lo hacemos mientras jugamos. La comparación Magic-Hearthstone es pertinente, a nadie se le escapa. Incluso es demasiado pertinente pues Hearthstone es otro caso de cómo Blizzard sabe popularizar géneros que ellos no inventan, o incluso que fusilan como hizo con Magic. Culpa también de Wizard of the Coast por no haber hecho su Magic Online más apetecible para el pública medio. Slay the Spire tiene una identidad propia que le liga a Dominion y a otros juegos de estrategia por turnos como el reciente Into the Breach. Sin embargo, la expansión de Hearthstone que salió en diciembre de 2017 incluyó un modo muy parecido Slay the Spire (que entró en Early Access en noviembre, un mes antes más o menos): explorar una serie de mazmorras con un mazo básico al que ibas incorporando cartas según acabases con los jefes.

Slay the spireEl loop de Slay the Spire consiste en enfrentarte a alguna monstruosidad con las cartas básicas que tu personaje tiene. Si ganas el enfrentamiento ganas dinero y una carta nueva que eliges de entre todo el pool de cartas exclusivo del personaje que elegiste al principio. Esa carta forma ya parte de tu mazo hasta que mueras. Cada personaje (hay 2, el tercero saldrá cuando acabe el Early Access) tiene un estilo diferente gracias a la reliquia inicial que le da una característica única y un pool de cartas que determina el estilo de juego: uno más agresivo y el otro  que juega con el control del rival con debuffing. Como es un juego de cartas las diferencias virtudes y defectos entre tipos de personaje están bastante marcados y, en efecto, no es lo mismo jugar con uno que con otro. Es más fácil diferenciarlos porque las variables se pueden controlar mejor.

El elemento roguelike le da la salsita que le falta a otros juegos de cartas de este tipo: progresión y continuidad con el riesgo de que si uno muere le va a tocar empezar de cero. Slay the Spire se pone la piel de algo parecido a un dungeon crawler en el que tenemos que elegir por donde adentrarnos en un camino ascendente hasta llegar a un boss final. Entre medias encontraremos villanos (obvio), tiendas (de esperar) y eventos aleatorios que solo podremos saber qué son si entramos. Cada decisión y camino a elegir entraña sus peligros porque la barra de vida no se rellena tras un enfrentamiento y si se acaba pues ¡roguelike! Solo tendremos la oportunidad de recuperar un 30% de nuestra vida en las zonas de descanso y estas escasean. Además en estos lugares tendremos que elegir entre recuperarnos o mejorar las cartas y estas son decisiones que no se pueden tomar a la ligera.

slay the spire Como pasa con los buenos deckbuilders, lo ideal es montarte un mazo que tenga una estrategia definida que funcione como una máquina infernal. Pero esto no resulta fácil con la diversidad de enemigos que hay. ¿Mejor apostar por un mazo que vaya a una sola cosa? ¿Diversificar y tener un poco de todo? ¿Cuáles son los counters para tal o cual habilidad de este monstruo? ¿Voy por este camino que hay más eventos aleatorios o farmeo monstruos para tener más cartas? Estas son las típicas preguntas que uno va a tener que plantearse cuando se adentre unas cuantas horas en este juego. La profundidad estratégica no es inmensa pero sí que plantea muchas situaciones interesantes que tienes que decidir y que sabes que condicionarán la partida.

El elemento que le emparenta con otros ilustres rogue like como The Binding of Isaac, más que el de la muerte permanente o que los rogue siempre tienen ese regusto de mazmorreo, es el de que podemos encontrar objetos, reliquias se llaman aquí, que modifican ciertas condiciones básicas de la partida. Estos objetos son aleatorios y aunque el drop se produce según el nivel de dificultad del enfrentamiento (hay reliquias menores o reliquias de boss, por ejemplo) al ser aleatorias algunas son muy útiles (empezar el enfrentamiento con escudos siempre es bueno, por ejemplo) y otras no tanto, pero el jugador poco tiene que decir acerca de estas. No es en sí un rasgo negativo, solo parte de la tradición del roguelike que convierte algunas partidas en más fáciles que otras según la suerte que uno tiene con los drops. El azar se minimiza bastante si tenemos en cuenta que el rasgo fundamental del juego es la de construir y afinar tu mazo, por lo que tampoco uno va a sentir la sensación de que te las estás jugando a ver qué cae. Slay the Spire está bastante equilibrado para ser una versión temprana.

slay the spire

Existe un modo de juego que es el desafío diario (al que no le he prestado mucha atención) que es el que más aceptación tiene. No tanto porque tu partida se avalúe según los puntos que sacas y te ponga en una clasificación sino porque las condiciones del desafío diario son bastante divertidas y modifican sustancialmente cómo se juega.

Estamos con Slay the Spire ante una alternativa no-competitiva a Hearthstone que resulta muy sólida. Si el desarrollo les lleva al PVP sin que el juego se rompa no solo podría ser una alternativa al Magic de Blizzard sino que tendríamos un juego muy interesante y estratégico con competiciones que no dependerían de qué paquetes has comprado o qué listas copiaste, sino de qué cartas eliges de tu pool durante la partida.

Para los que gustamos (demasiado) de los juegos de tablero que utilizan naipes, Slay the Spire es una manera diferente de acercarse a este formato de mesa pero en su versión virtual. Aúnque se sitúa dentro de los mismos parecidos de familia de Hearthsone está tan lejos de este como lo está Dominion de Magic: The Gathering. Otra cosa es que Hearthstone sea un monstruo con un equis de desarrollo capaz de devorarlo todo, tanto que su modo roguelike eclipse al magnífico Slay the Spire.

Acerca de Alberto Murcia

Doctor en Humanidades por la Universidad Carlos III y tecnófilo. Dedico parte de mi tiempo a escribir sobre videojuegos en esta casa tan acogedora. También colaboro en El Estado Mental, Irispress, Zehngames, Deus Ex Machina y Anaitgames

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