Eso que usted dice que pasó… Call of Duty WWII – Análisis

call of duty wwii antihypeUna de mis novelas favoritas es Matadero 5 de Kurt Vonnegut. En este libro, parte autobiografía, parte exorcismo de fantasmas personales y parte locura es uno de los relatos más convincentes sobre la participación estadounidense en la Segunda Guerra Mundial contado por un estadounidense.

Vonnegut fue hecho prisionero durante la ofensiva de las Ardenas. Tras pasar una temporada en un campo de trabajo acabó por dar con sus huesos en Dresde unos meses antes de que los bombarderos aliados borrasen la ciudad del mapa. Así fue.

El bombardeo de Dresde ha sido el mayor ataque contra población civil con armas convencionales de la historia de la humanidad. La crueldad del ataque fue tan significativa como la de Hiroshima, solo que al ser una ciudad alemana donde se supone que vivía el mal radical nazi, pudo ser borrada de la historia y a nadie le importó demasiado. De hecho, parece que la literatura alemana tampoco se preocupó especialmente de la masacre sin parangón de Dresde. Recuerda el premio Nobel W.G. Sebal en su Sobre la Historia Natural de la Destrucción que el sentimiento de culpa Alemán les ha llevado a extremos tales como ocultar de la memoria que ellos también fueron víctimas.call of duty wwii antihype

Dresde fue un lugar alejado de la guerra en el que ni siquiera había un destacamento eficiente de soldados alemanes. Incluso los prisioneros de guerra iban y venían a su puesto de trabajo con bastante libertad, dadas las circunstancias. El panorama en Dresde estaba lejos de ser comparable al de Polonia y sus campos de exterminio. Pero una noche la ciudad se fue a dormir y despertó devastada. Uno de los pocos lugares que se mantuvo en pie fue el matadero número 5 en donde Vonnegut y el resto de prisioneros estaban arrestados. Así fue.

Pese a que haya que agradecer tanto a británicos como estadounidenses como al Ejército rojo que liberasen Europa de los nazis, es destacable la facilidad con la que los vencedores olvidan las barbaridades que ellos también comenten durante la guerra. Los nuevos relatos sobre la Segunda Guerra Mundial, que podrían situar su inicio cinematográfico con La Lista de Schindler y, fundamentalmente, Salvar al Soldado Ryan, ambas de Steven Spielberg, ponen un esfuerzo considerable en la brutalidad de la guerra. Allí uno no solo muere sino que le arrancan la mandíbula de un disparo, le dejan con las tripas fuera en una playa perdida de la mano de Dios, le seccionan una arteria o le vuelan la cabeza llenándole de sesos a un compañero al que le están pitando los oídos por el estrés. La guerra mata, por si alguien lo había olvidado.

Estos relatos en los que se enfatiza la idea de brutalidad no suelen ser de corte pacifista. La Iliada ya era muy descriptiva con la muerte durante la guerra pero nadie la situaría entre los relatos pacifistas. Pese a esto las mejores películas pacifistas suelen estar entre las que se trata el tema de la guerra: Senderos de Gloria o La Chaqueta Metálica (ambas Stanley Kubrick) son ejemplos del absurdo y la sinrazón de la guerra, sobre cómo se debe realizar un ejercicio de alienación absoluta para que uno no se cuestione que está en un matadero bajo la voluntad de unos dirigentes que no están allí, o para poder matar a otro ser humano.call of duty wwii antihype

Spielberg en Soldado Ryan tiene bastante sensibilidad al tratar de “disuadir” sobre el aspecto heroico de la guerra pero, como todos los convencidos de que las guerras justas hay que pelearlas, acaba por situar a los protagonistas en un nivel heroico más elevado pues, ¿qué hay más heroico que cumplir con el deber cuando estás haciendo algo que en realidad preferirías no hacer? En ese sentido Tempestades de Acero de Ernst Jünger no difiere demasiado en forma, fondo y brutalidad de Salvar al Soldado Ryan y ninguna de las dos nos hace pensar que ir a la guerra, sea cual sea, es siempre una derrota del ser humano.

Y es en esta línea donde se sitúa Call of Duty WWII solo que sin el menor atisbo de reflexión sobre lo que están haciendo. Jünger quería que los jóvenes alemanes comprendiesen lo importante que fue pelear en la I Guerra Mundial; Spielberg que sepamos la sangre y el esfuerzo de buena gente que tuvo que ser derramada por la liberación de Europa de los nazis; Call of Duty se limita a copiarlos porque, ¡qué diablos!, la gente que compra estos juegos es idiota (y mejor copiar que comprometerse claramente con una ideología).

Comentaba con algunos compañeros que la franquicia de Call of Duty tuvo momentos muy atrevidos tanto en el aspecto narrativo como en el plano de la jugabilidad. Entre estos momentos claves se encuentra el famoso capítulo “Nada de Ruso” que demostró cómo los juegos triple A pueden ofrecer momentos sobrecogedores que no toman por idiota al jugador. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, han debido de olvidar eso del riesgo y han preferido concentrarse en una receta convencional. Alimenticia y sabrosa, sí, desde luego, pero que poco o nada tiene que aportar como novedad al mundo de los videojuegos más allá del “Call of Duty del año” ya sea la jugabilidad o en su contenido narrativo.call of duty wwii antihype

En los últimos tres capítulos de la campaña luce. Ahí es cuando el Call of Duty trata de ser el Call of Duty de principios del milenio; la guerra y el caos se siente real y perturbadora. Es lo mejor que se puede encontrar como simulador de un conflicto bélico a gran escala. Después de una campaña con más sombras que luces (se libran algunos momentos como la infiltración en un cuartel alemán) en el que este parece un remake de los Medal of Honor la recta final merece la pena ser jugada.

Sin embargo, si volvemos al tema de ser atrevidos, resulta preocupante cómo en 2017 sigue estando la sensibilidad con el Holocausto judío para que Activision actúe como auténticos cobardes ante una oportunidad de oro. Una de las justificaciones que siempre se han puesto sobre la mesa acerca de la intervención de los EE.UU. en la Guerra Mundial fue cómo los nazis estaban convirtiendo Europa en su finca de caza particular y el exterminio de los disidentes y minorías étnicas (en especial los judíos). Se calcula que entre 6 y 10 millones de personas fueron exterminadas, posiblemente muchas más. Sin embargo, en este ejercicio de Activision por ser lo más blanco posible y no ofender a nadie (mientras que en Twitter la gente se ofende porque caen cajas de loot del aire en la Playa de Normandia) pierden la oportunidad de representar a las nuevas generaciones el horror en los campos de trabajo donde los judios morían a centenares día sí y día también.

Cuando los soldados entran en el campo de trabajo lo único que vemos son ruinas de edificios quemados y barracones vacíos con mantas revueltas como si los nazis les hubieran tratado como si fuese una pensión cuando los judíos habían reservado un hotel de 5 estrellas. Como si los supervivientes del horror fuesen a comentar en las redes sociales bajo el hashtag #sorrynotsorry la calidad de los camastros. Uno puede oler la cobardía de una multinacional arrugándose cuando debe señalar el horror de lo que el ser humano se hace a sí mismo. En lugar de esto recurre a una mal símil sobre el hombre como lobo para el hombre que habrá escrito algún guionista licenciado en el MIT y que algún ejecutivo habrá pensado que es “demasiado culto” para el público medio que, como decimos, es idiota.Call of Duty WWII antihype

Activision le pone la venda al jovencito medio y le dice que en la guerra a la gente se le arranca la cabeza de una explosión pero luego es incapaz de enseñar que la crueldad absoluta está en los campos de exterminio, donde un hombre dejaba de serlo. A veces te da que pensar que deberían leer menos a Jünger y más a Primo Levi. Son tan cobardes como lo fueron los bombardeos en Dresde.

Para Activision el comprador medio es tan idiota que la campaña se la pasa por el forro y directamente enciende el multijugador porque, ¡qué demonios!, el Call of Duty es un eSport desde hace bastantes años. Ellos lo saben y, en realidad, lo que les preocupa es que dentro de cinco meses siga habiendo una masa crítica de jugadores que continúen dándole vida. Que sea una guerra real o imaginaria (como la de los Modern Warfare) es indiferente. A fin de cuentas la segunda Guerra Mundial fue hace 80 años y es prácticamente una ficción como lo fueron las Guerras Púnicas. Activision quiere que sea otro Black Ops III que tiene mucho más tirón que los Duty que le siguieron.

No hay demasiadas novedades en el multijugador. Sí es cierto que la velocidad se ha reducido un poco (parece que no mucho, dicen los expertos en esto), se nota que las armas son algo más lentas (pero los subfusiles y ametralladoras junto a los sniper son OP) y algo han recuperado de eso que querían de “estar pegados al suelo”. Pero nada es demasiado revolucionario, no vaya a ser que la gente piense que esto no es el Call of Duty.

¿Es bueno? Bastante y el modo Guerra es lo mejor que tiene este WWII. El sistema ya clásico para los FPS competitivos de ganar experiencia para desbloquear mejoras para el arma hace que las partidas iniciales sean un dolor de morir, morir volver a morir y, con un poco de suerte, hacer alguna que otra baja al enemigo. Esa es la idea, que cuando aumentes tus armas preferidas sientas que eres mejor jugador. En cierto modo lo eres por acostumbrarte a los mapas y al sistema de juego, pero se nota considerablemente que eres mejor gracias a las matemáticas y a la hoja de Excel con datos que hay bajo la piel de las armas.

El mapa de la playa de Omaha Beach es una experiencia multijugador de lo más satisfactorio en años pese a que tampoco es que haya inventado la pólvora. Uno encuentra parecido razonable con lo que se hace desde hace tiempo tanto en Battelfield como en el Battlefront.

Pese a que, insisto, creo que resulta muy satisfactorio, el hecho de que pasen de reconstruir el conflicto hace que los uniformes de los bandos sean una amalgama de elementos coleccionables y desbloqueables. Sucede así que los soldados estadounidenses llevan armas alemanas (y al revés) y que poco o nada importe al bando que perteneces. Esto último es comprensible y, en cierta medida, se da por hecho desde que ser terrorista o anti-terrorista en el Counter Strike tampoco importaba demasiado (aunque la propuesta de Valve sí tiene en cuenta ciertas asimetrías como que cada bando usa armas diferentes). En Call of Duty WWII llevamos un soldado nazi con el Garand M1, el fusil automático más icónico de los EE.UU. así como los aliados suelen llevar una Luger en el bolsillo. A uno le da que pensar con esto que en la época del postmodernismo todo es icono y todo da igual.

Desconozco hasta qué punto este juego contentará a los fans del Call of Duty más hardcore, o si se seguirá jugando dentro de un año porque, en realidad, me da la impresión de que está tan bien o tan mal como cualquier otro, solo que ambientado en una época que hacía mucho tiempo que no se representaba.

Si Activision pretendía darle un aire fresco a los problemas de esta franquicia tan longeva solo cambiándole el tema me temo que no han dado con la tecla. Sin embargo, las ventas de este WWII son tan espectaculares que seguro que se interpretan como que han sabido ofrecer a su jugador medio lo que quería. En ese sentido los ejecutivos se darán la mano, los de marketing se frotarán las sienes y respirarán aliviados y los desarrolladores estarán con los DLC a fuego. Y seguiremos con la venda puesta porque, qué diablos, somos idiotas y aquí nunca pasó eso que usted dice que pasó.

Acerca de Alberto Murcia

Doctor en Humanidades por la Universidad Carlos III y tecnófilo. Dedico parte de mi tiempo a escribir sobre videojuegos en esta casa tan acogedora. También colaboro en El Estado Mental, Irispress, Zehngames, Deus Ex Machina y Anaitgames

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Un comentario

  1. Lo que acabas de decir es totalmente cierto, no encontramos en una sociedad capitalista en la cual se traga toda la basura que activision o compañías similares sean capaz de tirarnos a la cara, no creo que busquen hacer lo políticamente correcto, lo único que les interesa como bien dices en el análisis es frotarse las manos por habernos colado otra entrega llena de mierda y dlc,s adoro esta pagina porque no os cortáis un pelo en cuanto a decir la verdad. Que nos dan mierda para comer y en algunos caso nos la comemos, similar a la mierda de bungie y sus destiny… (con otro concepto argumental totalmente diferente aunque es un ejemplo del capitalismo videojueguil que nos rodea

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