Housemarque cada día te quiero más Matterfall – Análisis

matterfall antihypeHousemarque es ya una marca en el desarrollo de videojuegos que cumple su rol de darnos productos baratos, sólidos y entretenidos. Incluso los que flojean, como es el caso de Matterfall, son capaces de apañarlo para hacerse un shot’em up de calidad.

Una de las costumbres de Housemarque es la de crear sus propias IP que en realidad son clones de universos genéricos. En Dead Nation es la invasión zombi, en Alienation la invasión alien (alien – nation, jaja… en fin), en Resogun extraterrestres y así… Matterfall recurre al experimento fallido que se vuelve contra sus creadores para sacarse un homenaje a Metroid que incluso (casi) calca el diseño del personaje del original. A diferencia de Metroid en Matterfall ya sabemos que el protagonista es una mujer desde el primer momento, cosa que se ajusta de forma más adecuada a nuestro presente.

Merece el apelativo de Metroidmarque porque a pesar de servirse del referente para todos los aspectos superficiales y de diseño de niveles, las mecánicas, el estilo de juego y algún que otro estilema (la epilepsia propia de una fiesta lisérgica que resultan las detonaciones masivas en pantalla) lo señalan como una apuesta única de este estudio finlandés.

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Housemarque ha sabido subirse al carro de hacer juegos de género de calidad y de ahí no se bajan. Este año, además, nos ha dado el excelente Nex Machina: Death machine que es de lo más recomendable. Tanto Nex Machina como Matterfall van un poco cortos de contenido pero son experiencias muy satisfactorias y con un planteamiento similar. Ambos están lo suficientemente alejados el uno del otro como para poder disfrutar de ambos sin sufrir comparaciones innecesarias. Además Housemarque no se caracteriza por campañas principales muy extensas sino que busca que el jugador compita consigo mismo y contra otros jugadores para conseguir la mejor puntuación. Sin embargo, en estos dos casos los modos de juego alternativo son pocos o inexistentes.

Lo más interesante que está haciendo Housemarque tanto con Nex Machina, Matterfall o cualquier otro de sus proyectos es reivindicar el juego de género como necesario. Incluso aunque sus juegos fuesen malos (que no es el caso) el hecho de que existan ayuda a justificar que otras compañías apuesten solo por la innovación en lugar de por la jugabilidad; además, reivindicar que un juego de género sea un buen juego nos recuerda que el negocio del videojuego no es solo un lugar para artistas sino también para artesanos (si es que podemos seguir haciendo esta diferenciación).

Por otra parte, y como han mencionado en alguna entrevista, su intención en insistir en el arcade shoot’em up como marca de la casa no deja de ser una obsesión sobre cuál era la esencia de los arcades clásicos que eran capaces de atraer a tanto número de jugadores durante los albores de los salones recreativos. Contratar a Eugene Jarvis para su Nex Machina responde, ni más ni menos, a esa búsqueda de las esencias que, de seguir así, va a convertirse en una ballena blanca inalcanzable. Por de pronto los resultados son magníficos pero la mayor parte de las búsquedas de lo primordial acaban en tragedia.

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“No estamos intentando re-crear Smash TV, Total Carnage o Robotron [tres juegos de Jarvis]. Queremos pensar sobre qué define el alama de estos juegos”, dice Mikael Haveri, head of publishing de Housemarque.

El orgullo de Housemarque es hacer juegos que funcionan bien con un gameplay satisfactorio y estable. Dicho así puede parecer que es lo mínimo que se le puede exigir a un producto pero todos sabemos que no lo es. La experiencia sensible que trasmite Matterfall es sensacional incluso aunque sea un producto menor si lo comparamos con otros estrenos del mes (el caso del imprescindible Hellblade). Al igual que Platinum Games que pretenden alcanzar la excelencia en el gameplay con sus  juegos de lucha, Housemarque va en camino de hacer lo mismo con los arcades. Si se les reivindica menos tal vez sea porque les falta un juego al nivel de Bayonetta o, tal vez, que la presencia que trasmite Platinum no la tiene Housemarque y nunca la va a tener.

Sea como sea, Housemarque es una compañía que debería estar en el radar de cualquier persona que le gusten los arcades, si no lo están aún. Y Matterfall, sin ser el mejor juego de los finlandeses, merece la pena en estar tardes de verano infinitas, calurosas y aburridas.

 

 

Acerca de Alberto Murcia

Doctor en Humanidades por la Universidad Carlos III y tecnófilo. Dedico parte de mi tiempo a escribir sobre videojuegos en esta casa tan acogedora. También colaboro en El Estado Mental, Irispress, Zehngames, Deus Ex Machina y Anaitgames

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