Unos tiritos nunca vienen mal. Ballistic Overkill – Análisis

ENCABEZADO MAQUETACION

Los eSports no me interesan. Los eSports no me interesan lo más mínimo. En otra época, cuando era más joven y alocado, no negaré que las partidas de League of Legends formaban parte de mi rutina (y no se me daba nada mal, dicho sea de paso) pero conforme pasaban los meses, fui viendo cómo la comunidad se volvía cada vez más tóxica. Esto unido al descubrimiento y dedicación que invertí en otros títulos más enfocados a la narrativa, o en los que los diseños de personajes y niveles eran un trabajo bien elaborado, me apartó del ya entonces escaso interés que pudiera tener en el panorama competitivo.

Antihype LOL

 

Mi desdén hacia este tipo de juegos fue in crescendo cuando vi claramente cómo funcionan y por qué logran reunir a la cantidad de gente que lo hace. Parece que nace de la educación con la que hemos crecido, que, junto con otros elementos y aplicado a otros contextos deriva en desigualdad, es por esto que el mismo concepto de competitividad me provoca un ligero malestar. 

La competición puede parecer algo inocuo, y en cierta manera lo es, pero cuando se convierte en un bien mercantil y el producto se populariza suele llegar a ser un problema. Si lo comparamos rápidamente con la política veremos que existe cierta relación análoga. Desde que se nos escolariza, parte de nuestra identidad como individuo se ve mermada en beneficio del colectivo, (las personas del aula, en este ejemplo). Esto, a decir verdad no tiene por qué ser negativo, pues lo queramos o no, al vivir en sociedad es lo que somos, parte de un grupo en mayor o menor medida, nos guste  más o menos. Como individuos dentro del grupo siempre se nos incitará a ser mejor que nuestros compañeros y compañeras de clase. En la etapa escolar, ya que esto deriva en conocimiento teórico y comprensión de nuestro entorno, es positivo, pero deja un poso, un fondo. Resulta que superar al resto de tu clase, de alguna manera los estás dejando atrás. Si esto se lleva a cabo durante un periodo prolongado de tiempo puede producir comportamientos clasistas. No solo por la parte de quien sacaba buenas notas en clase, que podrá llegar a mirar con cierto menosprecio a la persona que por una razón u otra “no daba la talla”, sino que aquél que no llegara a la media, se sentiría desplazado y receloso para con sus compañeros, dando lugar a conflictos directos, burlas y situaciones de las que no deberíamos sentirnos orgullosos.

Por más que quiero no puedo dejar de ver todo esto en los eSports. Ojo, no se valora que sean estos mejores o peores, hay de todo y algunos me gustan bastante. De hecho, puede que Rocket League sea el juego al que más horas le haya dedicado en la generación actual.ballistic overkill

Pero no hemos venido aquí a hablar de futcoches sino de Ballistic Overkill.

Aquiris Game Studio es el estudio brasileño que desarrolla y distribuye Ballistic Overkill, un FPS tradicional en cuanto a los modos de juego:  captura de puntos, todos contra todos, por equipos, y mi preferido, el rey de la colina. Nada que sorprenda en ese sentido. Sin embargo, pese a que no inventa la rueda que los jugadores tengan la opción de votar modo y mapa de la siguiente ronda produce que, al menos, el juego sea más variado y divertido.

La mayor pega que se le puede poner se debe al diseño de niveles. A pesar de ser variados tienen problemas de primero de diseño. Para empezar los escenarios parecen estar hechos para campers:  la mayor parte de ellos tienen puntos altos perfectos para apalancarse durante los diez minutos que puede durar una ronda e hincharte a matar, porque desde esos lugares tienes linea de visión perfecta a la base al respawn enemigo. No sería un problema mayor si Ballistic Overkill estuviese enfocado a la estrategia pero para nada es así: las clases no dan para ese tipo de sutileza. 

Tenemos al Granadero, especializado en explosivos, al Tanque, que destaca por su resistencia, aunque carece de velocidad, el clásico francotirador, aquí llamado Espectro, este tiene la capacidad de volverse invisible al quedarse quieto un par de segundos, lo que hace aún más difícil su eliminación cuando ronda los puestos altos. Además, también podremos contar con Tirador, Berserker y Guerrillero, que en la práctica son bastante similares, aunque cuenten con armas y habilidades diferentes. Aquí podrás encontrar las características de cada uno por separado, con sus diferentes habilidades, armas y tácticas. La más destacable es la de Shadow, un ninja que tiene una habilidad que te permite correr por el escenario sin hacer ruido y siendo casi invisible, que sí que ofrece una profundidad táctica más sutil. El resto son bastante genéricas como habéis visto. 

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Pese a que he empezado el texto hablando sobre los juegos competitivos, Ballistic Overkill se autodenomina como “arcade” y sí es cierto que no tiene un modo competitivo propiamente dicho, pero no puedo jugarlo sin dejar de pensar en eSports, ya sea por su parecido a títulos como Overwatch y Call of Duty (también FPS pero siendo shooters muy diferentes a Ballistic Overkill), este sería un punto entre medias. Por supuesto tiene cofres. Sí, cofres, y al menos que no haya investigado bien, no se pueden comprar, se consiguen al subir tu nivel de jugador. Los cofres traen skins para las armas, nada del otro mundo.

Me gustaría comentar la casi ausencia de representación femenina en el juego (a día de salida). Solo Shadow tiene avatar que puede ser femenino o masculino, pero el resto de clases carece de esta opción. Es cierto que desde Aquiris Game Studio han dicho que están trabajando en ello, pero por el momento no hay nada de nada.Démosles margen y confianza, que está por llegar.

Ballistic Overkill es un juego divertido y dinámico con el que puedes pasar unos buenos ratos, aun con carencias notables. Sin arriesgar en nada y pisando sobre seguro, a pesar de no ser un “mal juego” tampoco ofrece nada nuevo ni razones para dedicarle más tiempo a este que a títulos más redondos y enfocados, como  Overwatch, Doom, Call of Duty o Counter Strike.overkill antihype

 

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Yo sólo quería ser un pirata ¿Es mucho pedir?

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