Domar las fuerzas del cambio Mafia III – Análisis

bound-analisis-antihype-6

Para ser un mundo abierto que calca el modelo de Grand Theft Auto, los trayectos en Mafia III en los que vas de el punto A al punto B en coche que duren más de diez segundos son raros. En una de las pocas ocasiones, ya digo, vuelvo desde el Bayou, los pantanos de esta New Boudeaux del juego trasunto de Nueva Orleans, hasta el centro de la ciudad. Son unos 3 kilómetros en el mundo del juego. Es de noche, llueve, y hay tráfico abundante en la carretera comarcal por donde manejo el armatoste que he robado. El viaje dura lo suficiente para poder escuchar al completo “Eve of Destruction” de Barry McGuire. La dice:

“The eastern world it tis explodin’,

Violence flarin’, bullets loadin’,

You’re old enough to kill but not for votin’,

You don’t believe in war, but what’s that gun you’re totin’,

And even the Jordan river has bodies floatin’,

But you tell me over and over and over again my friend,

Ah, you don’t believe we’re on the eve of destruction.”

Mientras suena el estribillo (We’re on the eve of destruction) pienso: “este momento sí que está bien”. Nunca más se repitió ese sentimiento. Mafia III es un sandbox repetitivo, alargado hasta la nausea y sin sentido en un momento en el que el modelo “chico de los recados” está en cuestión, precisamente, por aquello de lo que esta tercera entrega saca pecho. Ahora bien, tiene la mejor música que se puede pagar con dinero; pero solo escucharas a retales porque los viajes duran menos de treinta segundos, lo que dice bien mucho de cómo se ha producido el trabajo de Hangar 13.mafia III analisis antihype

Mafia III no es un completo desastre pero lo que comienza como un cuento prometedor sobre venganza y problemas raciales se convierte en un juego del montón que se estira sin razón aparente y sin modificar un ápice sus mecánicas. Si debía durar 10 horas, de las cuales 5 eran pura morralla, el juego se alarga entre 20 y 30 horas, según quieras detenerte más o menos en la historia principal.

El inicio es esperanzador, no tanto por la historia, que está más usada que una frase hecha, sino por los intentos de Hangar 13 por contarla de una manera interesante. Usa imágenes de archivo reales de los años sesenta (Vietnam, revueltas raciales, personalidades de la época…) y las combina con un “estilo documental” que convierte lo que sucede durante el juego en la analepsis de ese documental. Además, la historia comienza en un interesante in media res. Después de que pasemos el prólogo (más o menos la primera hora de juego) y comienza la historia de venganza de Lincoln Clay se acabó lo bueno: la mecánica se limita a ir repitiendo misiones poco inspiradas mientras tomamos los distintos territorios de la ciudad.

Al comienzo de este bucle sin un final aparente, de esta tortura digna del Infierno de Dante diseñada para los que hacemos análisis de videojuegos, un NPC le dice a Lincoln, “vamos a por Marconi (el mafioso del que te quieres vengar) y le pegamos un tiro en la cabeza. No nos va a llevar más de cinco minutos” Y tiene toda la razón, porque Lincoln Clay es una fuerza de la naturaleza imparable. Pero Lincoln le contesta: “¡No! ¡Quiero que sufra viendo cómo lo pierde todo!”.

¿Cómo dices Lincoln? ¡No! ¡MAL MUY MAL! Es ridículo. Es lo que un personaje de ficción diría para alargar la trama. No tiene sentido ninguno. Mátalo y a otra cosa. Pero no, Clay necesita hacerse un imperio no vaya a ser que el jugador se aburra o se sienta que está jugando a algo que de verdad vale la pena. Hacemos un juego con violencia extrema de PEGI 18 pero tratamos al adulto que juega como si fuera imbécil. En ese momento se concentra toda la esencia del prescindible Mafia III. Entonces es cuando uno se acuerda de por qué Rockstar son los reyes y por qué la gente se emociona con un tráiler de Red Dead Redemption.

Para el que tenga más curiosidad sobre el resto de problemas de Mafia III esta review de Diego Pazos para Eurogamer detalla muy bien cuáles son, y no son pocos, advierto.

Sin embargo, me gustaría destacar algo más sobre el mensaje que nos deja el desarrollo de Mafia III. Tiene que ver con el uso torticero que se hace de los años sesenta-setenta como época contestataria con el poder y lo convierte en un caramelo servil del mainstream de la forma más pueril.

Mafia III se ambienta en 1968. Un año antes de la llegada del hombre a la Luna. Cuando las luchas por los Derechos civiles de los negros habían comenzado a tomar una fuerza cuyo ímpetu dura a día de hoy. El mismo año en que asesinaban a Martin Luther King. Un mundo tras las marchas de Selma, cuando a la guerra del Vietnam aún le quedaban 7 años para acabar. Después de la “traición” de Lyndon B. Johnson que aumentó el número de tropas cuando toma el cargo tras el magnicidio de J.F. Kennedy. 3 años después de que a Malcom X le reventase el pecho de un disparo de recortada. Un año después del “verano del amor”. Un año antes de que Richard Nixon tomase las riendas de la Casa Blanca. Es decir, la época más convulsa en cuanto a Derechos civiles y libertades de los Estados Unidos. La época más esperanzadora que vivió el siglo XX. Luego llego la crisis del petróleo, el SIDA, Reagan, Wall Street y los babie boomers crecieron. De hecho crecieron tanto que cambiaron su discurso hippy por otro de realpolitik: “Lo de fumar porros muy bien para cuando eres joven, pero de mayor mejor ir a lo seguro”. En ese sentido, Mafia III es la historia de los sesenta y los setenta en EE.UU: un inicio prometedor que acabó en la pesadilla en la que aún seguimos viviendo. Dudo mucho que Hangar 13 tuviese esto en mente.mafia III analisis antihype

El cartel Mafia III era bueno, digno del mejor festival de música. Pero todo es pura fachada: llamar la atención mientras se están metiendo en una plaza a torear unos sujetos que ni siquiera les interesa el cosio. Porque la idea inicial de que un negrazo recién llegado del Vietman monte una vendetta de mil demonios contra los blancos que le han traicionado y para ello monta un imperio en el que él es un hombre muy libre iba bien encaminada. Podría pasar por la segunda parte de Django Desencadenado. Era una lectura poderosa: Lincoln (no escatiman gastos en la etimología del nombre propio del protagonista, ¿eh?) está doblemente oprimido por sus maestros blancos. Por una parte Vietnam, una guerra en la que los negros eran la carne de cañón que se enviaba a la otra parte del mundo a morir en una guerra incomprensible que solo tiene sentido en la lógica de la Guerra Fría. Una guerra de blancos en la que mueren pobres, negros y asiáticos. Por otra parte, el jefe de la mafia de Nuevo Bordeaux es un italo-americano que ya está integrado en la sociedad (su hijo es una especie de Rockabilly que ya no recuerda lo que es ser italiano ni le interesa) y que obliga a Lincoln a acabar con la mafia de Haití. Curiosamente, Haití fue el primer país del mundo donde triunfó una revolución anti-colonialista encabezada por negros.

Lincoln Clay, arcilla que la violencia moldea, se presenta como una fuerza de la naturaleza imparable, un asesino despiadado que hará cualquier cosa por poner en su sitio a los que mataron a su familia. Entre medias aparecerán problemas sociales, los Derechos civiles y los asuntos de una sociedad fracturada por la Guerra del Vietnam. ¿Verdad? Pues no. No vaya a ser que Hangar 13 se arriesgue: vamos a olvidarnos de todo eso y que quede como un recurso estético. ¿A quién le importa un carajo los Derechos civiles si le puedes clavar en la garganta un cuchillo a un mafioso irlandés?

Ya que hablamos de cuchilladas virulentas y muertes innecesariamente brutales, dice mucho de la inmadurez de Hagar 13 para abordar un tema que les viene grande un par de detalles. En “Like & Dislike” de Eurogamer comentaron esto mismo: Al comienzo del juego aparece un cartel “advirtiendo” al jugador que se va a llamar “negro” a los negros y que se hará en contextos racistas y despectivos, pero que Hangar 13 no es racista. En fin, suponemos que si es una historia ambientada en los años 60 los estadounidenses son más racistas que ahora. En cambio, que le abras la garganta a un tipo y te cagues en su madre no hay problema. Está claro cómo entienden algunas majors los videojuegos: arrancarle la cabeza a un tipo, bien. Hablar de política de forma explícita, mal. Sexo, mal. Una teta, mal. Un pito, mal. Explosiones y atropellar gente por la calle, bien (daños colaterales). Una historia de responsabilidades, mal. En este sentido, Rockstar con todo lo que se le podría criticar sí saben en qué andan y no toman por idiota al jugador.

Por otro lado, tratan de dar un empaque realista al tema y llaman a casi todo por su nombre (El Bayou, Vietnam, Kennedy, la CIA, etc.) sin embargo son incapaces de llamar Nueva Orleans a Nueva Bourdeaux. Solo puede tener un sentido, lavarse las manos, de nuevo, frente a lo que ellos consideran la inmadurez del jugador: esto nunca pasó. Por el amor de Dios, ya sabemos que no pasó, es una ficción. Entonces, ¿qué pretendéis?mafia III analisis antihype

El mejor personaje de toda la historia, creo, no es Lincoln Clay: se ha querido ver más profundidad en el arquetipo blanco del vengador que encarna Lincoln solo porque el personaje es negro, pero ahí no hay postcolonialismo ni negritud que valga los 60€ del juego. Más bien lo contrario. El personaje más complejo es Donovan, el agente de la CIA que estuvo trabajando en inteligencia en Vietnam en el equipo de choque de Lincoln. Aunque rara vez se hace mención, Donovan es un fascista redomado. Al haber trabajado para la CIA se cree que está por encima del bien y del mal. Carece de ética. Es una bestia de la guerra tan brutal que no se siente siquiera cómodo en la CIA (son unos blandos). En la comisión de investigación se ríe del los inquisidores y confiesa que entre Lincoln y él han acabado con todo el imperio mafioso de Marcano. Es un cabrón que odia a los hippies y se deduce que hace lo que hace porque al volver a casa nadie le agradeció lo que estuvo haciendo en Vietnam. Ayuda a Lincoln no por amistad, sino porque es un misántropo radical que esconde su malestar bajo una sonrisa cínica. Donovan es el rostro del mundo que estaba por venir: la Escuela de las Américas de Henry Kissinger y los golpes de estado constantes en América del Sur. En el imaginario colectivo de los EE.UU es el tipo que cree que la iniciativa individual siempre es más acertada que la intervención del gobierno. No me da la impresión de que Hangar 13 le quite la razón.

Pensaréis, “¡Ah! ¡Lincoln sí es consciente de que estuvo oprimido durante el Vietnam! ¡Lincoln sí sabe que Vietnam fue un desastre colonialista para desestabilizar el control Comunista en Asia!” Entre nosotros, no creo: Lincoln es el perro fiel del blanco. Es una figura que avergonzaría a Malcom X y al que las Panteras negras mandarían a paseo. No solo no cuestiona Vietnam, si no que parece querer dar la razón a los que le enviaron allí bajo la excusa de ir a democratizar salvajes.

En un momento íntimo del principio del juego el “hermano” de Lincoln le da coba mientras éste último conduce. Le pregunta: “¿Qué es lo peor que viste en ‘Nam?” Lincoln le cuenta una anécdota. En una de las patrullas el equipo de Lincoln llega hasta un pueblo que deben “liberar”. Están sacando a la población en lanchas y les corre prisa porque Charlie anda por allí. La última barca la están cargando bajo una lluvia inaguantable de fuego enemigo y solo queda un espacio muy reducido. Llega una señora con un cerdo y un niño recién nacido. “Lo siento señora, pero no hay espacio para los tres y tenemos que salir ya”. Así que la señora tira el niño al río. “Siempre puedo tener otro”, dice. El hermano de Lincoln dice, “joder, pensé que me ibas a decir que viste a gente con las tripas fuera y no eso”. Sí, yo también: tal vez sería más tópico pero no hubiese pintado a los vietnamitas del sur (que eran los aliados) como unos salvajes.mafia III analisis antihype

Lo que en Grand Theft Auto se interpreta como la recreación de un mundo cínico donde pone delante del espejo del jugador todo la falta de ética y responsabilidad del mundo moderno, Mafia III se cree que lo que hace Rockstar es un ejercicio de honestidad y compromiso con el mensaje que difunden. Y yerra, porque Rockstar serán unos irresponsables, pero no son idiotas ni te tratan de idiota. Mafia III yerra en demasiados niveles. Supongo que el pecado peor es el de las mecánicas repetitivas y alargadas hasta la extenuación, pero si uno se pone a rascar un poco o mira debajo de la alfombra se va a encontrar unos cadáveres muy feos. Y no son personas que no se merecían morir.

Mientras escribo esto me acuerdo de Eve of Destruction, cómo la canción habla del absurdo momento en el que se encuentra la sociedad americana: irse a pelear hasta el otro extremo del mundo, niños que envían a morir, mientras en su país hay una lucha mucho más importante por el bienestar de sus ciudadanos y la opresión hacia las minorías raciales. Cómo esta canción en un coche de Rockstar hubiese tenido esa ironía suficiente como para entender que hay una separación entre el juego y el mensaje de Rockstar, un intento de hacer autoconsciente al jugador del absurdo violento donde le ha metido mientras escucha una guerra anti-belicista. Pero Mafia III es incapaz de darse cuenta, porque solo está pensando en tomar el siguiente barrio y hacerse con el negocio de un mafioso.

¿Para qué cuestionarse las propias acciones? ¿para amargarse?

Acerca de Alberto Murcia

Doctor en Humanidades por la Universidad Carlos III y tecnófilo. Dedico parte de mi tiempo a escribir sobre videojuegos en esta casa tan acogedora. También colaboro en El Estado Mental, Irispress, Zehngames, Deus Ex Machina y Anaitgames

Check Also

El Tetris de Caja Madrid Antihype 7×10: Tetris Effect, Battlefield V y Déraciné

¡Cómo va eso, gente! Volvemos, tras una semana de parón por los múltiples compromisos que ...

Deja un comentario