El retorno del rey Madrid Games Week: Wii U

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Corren buenos tiempos para ser Nintendero. Esta es la lectura más relevante de una feria marcada por el enfrentamiento entre las dos bestias tecnológicas que harán su desembarco en nuestro país antes de que finalice el año, donde  la compañía japonesa partía a priori con el poco apetecible papel de ejercer de convidado de piedra ante el fuego cruzado de especificaciones, comparativas y títulos exclusivos que recorría el pasillo central del pabellón 8 del IFEMA. Pero los partidos hay que jugarlos, y este fin de semana Nintendo, cual Atlético de Madrid,  ha hecho saltar la banca en esta liga de dos de la manera en que mejor sabe hacerlo: con juegos, juegos, y más juegos.

Como decimos, en esta ocasión Nintendo a tirado de galones, sirviéndose como únicas credenciales del legendario talento de sus equipos de desarrollo interno y del estado de gracia de sus estudios second party para despejar todas las dudas acerca de una máquina, la Wii U, que si bien es cierto que no será recordada por un lanzamiento estelar es ahora mismo la apuesta más segura en un mar de promesas y futuribles que a todos nos quedan todavía demasiado lejanos.

bayonetta

A nadie se le escapa que la mayor atracción del stand de la compañía era comprobar el -inmejorable- estado de forma de las nuevas entregas de sus franquicias más clásicas, pero si me permitís un pequeño momento de debilidad personal, me es muy difícil comenzar este repaso a lo visto este fin de semana por un título que no sea Bayonetta 2. Una vez a los mandos de la nueva criatura de Platinum Games, uno no puede evitar reirse ante el recuerdo de tanta polémica acerca de su aspecto visual y lo que podría haber sido bajo una plataforma más dotada técnicamente. Es una risa histérica, desbordada por una orgía visual de primer nivel y una jugabilidad que recuerda a aquel vídeo en el que alguien introducía un ladrillo en una lavadora en marcha.

Es el orden dentro del caos, sepultando todas las dudas acerca de un control que responde de manera milimétrica mientras despachamos hordas de criaturas imposibles a la vez que saltamos desde un caza a un tren en marcha, olvidando si lo que tenemos entre las manos es una tablet, un dualshock o cuatro kilos de explosivo plástico.

donkey kong

Una vez repuestos de semejante sobrecarga de explosiones, patadas voladoras y besos de tornillo, le tomamos el pulso a una nueva entrega de la saga Donkey Kong Country, que parece confirmar con este Tropical Freeze todo lo bueno de aquel glorioso Returns que nos dejó bien turulatos a su paso por la anterior generación. La apuesta sigue siendo la misma, una carta de amor a la jugabilidad clásica de los títulos de Super Nintendo que en esta ocasión sigue robando corazones de la mano de un apartado artístico al que el salto a la alta definición, como es una constante en todos los títulos clásicos que allí pudimos probar, le sienta de auténtico escándalo.

mario kart 169

Y si hay un título que destaque en esto, en llevar ese look Nintendo a una pantalla HD y multiplicarlo por mil, ese es sin duda Mario Kart 8. Podemos perder la tarde hablando de shaders, teselados y demás monsergas high-tech, pero a la hora de la verdad, con el pescado vendido y el juego corriendo en pantalla, se pueden contar con los dedos de media mano los títulos presentados en la feria capaces de desencajar tantas mandíbulas. A esto contribuye no solo el apartado técnico, de una nitidez apabullante y presumiendo de  un framerate por el que matarían sus supestas hermanas mayores, sino también un apartado artístico escandaloso -marca de la casa- y una jugabilidad ante la que, de nuevo, no puedo ser objetivo.

No puedo serlo porque a estas alturas sería de necios intentar esconder mi amor incondicional por la saga F-Zero, y soy de la opinión de que mucho de lo que encontramos bajo el capó de este Mario Kart 8 es la manera que tiene Nintendo de decirnos que aun nos sigue queriendo. Así, a la jugabilidad clásica y a prueba de bombas de la que siempre ha hecho gala la saga se unen unos trazados que abandonan la horizontalidad y se sueltan la melena con loopings, carreras por las paredes y momentos de antigravedad. Qué queréis que os diga, yo me he enamorado por mucho menos.

mario 3d world

Y llegamos a la estrella indiscutible de la función, la niña de los ojos de Nintendo y, por supuesto, la bíblia de todo jugador que se vista por los pies. Hablamos, como no podía ser de otra manera, de el retorno de Mario, ese Super Mario 3D World que está llamado a ser la punta de lanza de este resurgir de la plataforma y sobre el que se han vertido ríos de tinta -yo el primero, lo reconozco- por abandonar la estela de aquellas joyas atemporales que fueron las dos entregas de la saga Galaxy.

Una vez a los mandos, las sensaciones son muy diferentes. Siendo francos, un servidor se encuentra entre los que siguen esperando ese retorno estelar del estilo que llevó a las dos últimas entregas a situarse entre los 5 mejores títulos de la historia. Pero bastan unos minutos de juego para caer en la cuenta de que lo que realmente hizo inolvidables a las entregas para Wii no fue la perspectiva, sino la creatividad. Esa creatividad desbordante, a borbotones, ese torrente de ideas nuevas que parece no tener fin y que hace de cada nuevo nivel un regalo del que no sabemos qué esperar. Todo eso sigue estando presente, y pese a no ser  nada fan de aspectos como el citado acercamiento a la perspectiva de Super Mario 3D Land o ese enfoque multijugador que pese a estar realmente bien resuelto en mi opinión alborota la experiencia, bastan como digo unos minutos para darnos cuenta de que le pese a quien le pese Nintendo EAD sigue siendo el mejor equipo de desarrollo del mundo.

zelda 3ds

No podemos despedir este repaso a lo que fue la representación de Nintendo en este Madrid Games Week sin detenernos un momento en 3DS, sin duda hoy por hoy la consola estrella de la compañía y quizá por eso la menos protagonista en la feria, más enfocada por parte de la compañía a destacar los títulos que vienen a completar el catálogo de una hemana mayor más necesitada de títulos de relumbrón. No podemos explicar de otra manera lo escondido de las unidades de prueba de A Link Between Worlds, la secuela 2.5D del inolvidable Zelda de Super Nintendo. Como os explicamos en el podcast, ciertos problemas «logísticos» nos impidieron darle a la demo todo el tiempo que merecía, pero lo poco que lo disfrutamos bastó para ver que era merecedor de un stand bien grande para el solito. El juego es todo lo que debe ser, está todo donde debe estar y funciona perfectamente como una modernización del original sin dejar de oler a Nocilla y a llamadas al Club Nintendo con los compañeros del recreo.

En definitiva, un auténtico tour de force el de la compañía nipona, que juegazo tras juegazo ha conseguido una vez más reventar todas las quinielas, llevándose por el camino un buen montón de votos en esa tontorrona competición obligada tras cada feria de videojuegos y cada debate electoral. Visto lo visto, desde luego razones no le faltan. Con todo, una cosa está clara: pueden llevar un tiempo dormidos, pero siguen siendo gigantes.

Acerca de Enrique Alonso

Nintendero en el exilio y faro de la moral de occidente. Adicto al PSG y a las Lays Gourmet de corte fino. En bañador gano mucho.

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2 Comentarios

  1. Prohype!
    Muy bueno el artículo. Nunca he tenido Nintendo pero me han entrado ganas de U…

  2. Yo es que este fin de semana he salido del armario ya definitivamente. Son los más grandes, lo han sido siempre y lo van a seguir siendo hasta que se aburran. Es lo que hay, VIP guay!

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